Así es como puedes engañar a tu cerebro para que desee trabajar duro, según la psicología.

Paso 1. Finge ser disciplinado.
Lo sé, suena extraño.
Pero los estudios muestran que cuando actúas como la persona que quieres llegar a ser,
tu cerebro empieza a reorganizarse para coincidir con esa identidad.

Hay una parte del cerebro llamada corteza cingulada anterior media (AMCC),
y se fortalece cada vez que empujas a través de la resistencia.
No le importa si te sientes un fraude,
solo le importa que te presentaste.

Actúa el papel el tiempo suficiente,
y eventualmente se vuelve quien eres.

Paso 2. Vincula tus acciones a tu identidad.
El trabajo duro se vuelve más fácil cuando es parte de quién eres.

Deja de decir “me cuesta ser productivo”
y empieza a decir “estoy trabajando en dominar mi productividad”.

Dite quién eres… y después actúa como tal.
Tu cerebro te seguirá.

Paso 3. Recompensa el esfuerzo, no el resultado.
No esperes a sentirte bien después de terminar.
Aprende a sentirte bien por haberte presentado.

Cada vez que recompensas el esfuerzo,
entrenas a tu cerebro para desear el proceso.
Y el proceso es donde está todo tu poder.

Paso 4. Haz las suficientes repeticiones para volverte bueno.
Tu cerebro ama lo que se le da bien.

Así que mientras más practiques,
más confianza construye.

Y cuando comienzas a sentirte competente,
el trabajo duro deja de ser algo que fuerzas…
y se convierte en algo que disfrutas.

Paso 5