El error débil que destruye a los mediocres y que los grandes cortan de raíz.

Al hueso, pero nunca vas a ser grande en nada de lo que te propongas si no entiendes esto.

Este concepto me encanta porque también aplica para el vuelo y lo he podido comprobar.

Se estudió en el tenis, pero en realidad sirve para todo en la vida.

Un análisis de desempeño quiso entender cuál era la diferencia entre los tenistas del top 5 mundial y los que estaban en el top 25.

Descubrieron algo curioso: entrenaban la misma cantidad de horas, con la misma intensidad.
Por fuera, en los entrenamientos, no se veía ninguna diferencia.

Sin embargo…
unos se llevaban los puntos, las copas y la gloria.
Y los otros… nada.

¿Dónde estaba la diferencia?

En lo emocional.

Entre punto y punto, ya sea ganado o perdido, el tenista del top 5 es capaz de desconectarse de lo que pasó y enfocarse plenamente en el siguiente punto.
En cambio, el del top 25 se queda atrapado: si ganó, se infla demasiado; si perdió, se hunde.

Y esto marca toda la diferencia: los que mantienen la calma y la estabilidad emocional durante el proceso son los que terminan levantando los trofeos.

Eso es estabilidad emocional.
Es no dejar que tus péndulos internos te desestabilicen.
Es aprender a vivir en el presente, usar todo tu poder aquí y ahora, y entrar en ese estado de “concentración relajada” que dispara tu rendimiento al máximo.

Si no eres capaz de gestionar tus emociones, estás perdida.
Mientras más te tardes en soltar lo que sucede, peor será para ti.

Da lo mismo si tienes un proyecto grande, un emprendimiento o si eres deportista: si no dominas tus emociones, vivirás dominado por ellas.

Si realmente quieres solucionarlo…

PD: Arriba

Te me cuidas.