La vida no se trata de ser feliz, se trata de resolver problemas

Esto no te lo dicen en ningún lado, pero es la verdad.

La vida no es eliminar los problemas.

Eso no existe.

La vida es resolver problemas.

Uno tras otro.

Hasta que te mueres.

Y como dice Mark Manson —muy acertadamente—,

la clave no es no tener problemas,

la clave es qué problemas eliges tener.

Ser feliz no es vivir sin dificultades.

Ser feliz es resolver los problemas que te gusta resolver.

El problema es que mucha gente quiere sol…

pero no acepta la lluvia.

Quiere resultados,

pero no el proceso.

Quiere paz,

pero no incomodidad.

Y eso es imposible.

La vida es aprender a bailar bajo la lluvia.

No a esperar que pare.

Y si lo miras desde una perspectiva más profunda, incluso espiritual,

Dios no te pone en situaciones difíciles para castigarte.

Te las pone para formarte.

La incomodidad no es un error.

Es el gimnasio del carácter.

Ahí se construye la fortaleza.

Ahí se separa la gente frágil de la gente sólida.

Dios no quiere personas cómodas.

Quiere personas fuertes.

Fuertes mentalmente.

Fuertes emocionalmente.

Fuertes espiritualmente.

Personas que no se rompen cuando la vida aprieta.

Personas que entienden que el dolor tiene sentido

cuando hay dirección.

Y esa fortaleza no aparece sola.

Se trabaja.

Se entrena.

Se construye con intención.

Un lugar donde puedes empezar a desarrollar esa fortaleza interna,

esa cabeza firme para enfrentar la vida como viene,

es aquí:

Te me cuidas.