Lo que nunca te contaron sobre emborracharse (y no es lo que piensas)

Quiero que leas este correo con apertura de mente.

Y no, no te voy a recomendar al final del correo que te emborraches.

Lo que sí quiero es que aprendas a sacarle los beneficios a la borrachera… sin probar ni una sola gota de alcohol.

Vamos a hablar de la gente en estado de ebriedad.

Y particularmente vamos a “obviar” a los que son mala copa.
Aquí solo nos enfocaremos en los que se convierten en el alma de la fiesta.

Pero no cualquier alma de la fiesta.
Me refiero a esas personas que normalmente son introvertidas y tímidas, y que con alcohol se transforman en extrovertidas, carismáticas y magnéticas (sí, yo también pertenezco a ese grupo).

Es de esos borrachos de los que quiero hablarte hoy.
¿La razón? Porque puedes aprender muchísimo de ellos.

Piénsalo: son increíblemente carismáticos.
Y lo interesante es que no siempre lo son… lo son solo cuando están bajo los efectos del alcohol.

¿Y por qué?

Porque el alcohol los desinhibe, les quita filtros y los deja ser ellos mismos. Les permite decir lo que piensan, moverse como quieren y actuar como realmente se les canta el culo.

Y ahí está el verdadero “beneficio” de emborracharse.

Ser uno mismo, hablar sin miedo, reírse en voz alta y que no te importe una mierda lo que el resto opine.
Eso, querido lector, es carisma en estado puro.

Por eso nos gustan tanto esos borrachos: porque nos muestran algo que todos deseamos tener —libertad para ser auténticos y magnéticos.

La diferencia es que tú no necesitas perder la conciencia ni quedar incapaz de sumar 2+2 para ser carismático.
Solo necesitas dos cosas: cojones y técnica.

Y qué casualidad… aquí te enseño ambas.

PD: Arriba