- La vida mejora cuando aprendes a moverte con astucia, silencio y contundencia
- Posts
- Mi alimento es hacer la voluntad de Dios
Mi alimento es hacer la voluntad de Dios
Hay una frase de Jesús que siempre me ha parecido brutalmente honesta.
No es linda.
No es cómoda.
No es motivacional de Instagram.
Es esta:
“Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado y llevar a cabo su obra.”
Jesús no estaba hablando de comida.
Estaba hablando de sentido.
Porque hay hambres que no se quitan comiendo.
Hambre de propósito.
Hambre de dirección.
Hambre de saber para qué mierda estás aquí.
Y todos, en algún momento, la hemos sentido.
Cuando te sientes perdido.
Cuando tienes “todo” pero algo sigue vacío.
Cuando trabajas, te mueves, produces… pero no hay paz.
Eso también es hambre.
Y Jesús es claro:
esa hambre no se quita con placer,
no se quita con dinero,
no se quita con distracciones.
Se quita cuando haces la voluntad de Dios.
Y eso, traducido a tierra firme, es esto:
👉 poner tus talentos al servicio de algo más grande que tú.
Ahí aparece el regocijo.
Ahí aparece la paz.
Ahí aparece esa sensación interna de “esto tiene sentido”.
Nada más lo reemplaza.
Ahora, seamos honestos.
Descubrir ese propósito no es intuitivo.
No aparece solo.
No baja del cielo con un mensaje claro.
Siempre ha sido así.
Jesús tuvo mentores.
Los grandes líderes tuvieron guías.
Las personas que viven con dirección aprendieron de alguien antes.
Porque avanzar acompañado ahorra años de confusión, culpa y vueltas innecesarias.
No se trata de copiar una vida.
Se trata de ordenar la tuya.
Y si hoy sientes esa hambre interna, esa incomodidad silenciosa, esa sensación de “algo falta”…
Un buen primer paso es empezar a trabajar tu desarrollo personal con alguien que ya caminó ese terreno.
PD: El cuerpo puede engañarte.
La mente también.
Pero cuando encuentras sentido… el alma se calma.