- La vida mejora cuando aprendes a moverte con astucia, silencio y contundencia
- Posts
- "Para que otros puedan vivir" Hasta siempre amigo mío.
"Para que otros puedan vivir" Hasta siempre amigo mío.
Me tomaré el atrevimiento de escribir este correo para despedir a un gran camarada y por que no decirlo, gran amigo.
Desde que comenzamos esta carrera sabemos que momentos así pueden suceder.
Sin embargo, nunca estamos lo suficientemente preparados para no desgarrarnos cada vez que ocurren.
Esta vez le tocó a Hawker,
Sergio Hidalgo, quien a los 18 años juró dar la vida por su país,
y lamentablemente, a los 32, cumplió esa promesa.
Tuve la fortuna de conocerlo,
y de aprender mucho de él —tanto de la vida como de lo profesional.
Apasionado del fitness, compañero leal de su mujer Belén,
y dueño de Tyrion, su perro.
Su amor por la aviación nació desde niño,
gracias a su padre, con quien volaba un avión acrobático en el sur de Chile, en Coyhaique.
Esa pasión fue la que lo llevó a postular a la Fuerza Aérea.
En la escuela siempre destacó por sus buenas notas,
lo que lo llevó a ser Brigadier,
cargo en el que, por qué no decirlo, apretaba las tuercas de sus subordinados.
Estoico, de carácter reservado;
si lo veías de lejos, podía parecer que no tenía cara de muchos amigos.
Pero al conocerlo y ganarte su confianza,
descubrías la gran persona que era.
Tuve la suerte de conversar con él sobre la vida, la vocación y el amor por la Institución.
Era un piloto seguro, con criterio y proactividad.
Participó en múltiples ejercicios, apoyo a la ciudadanía en catástrofes y en Febrero de este año le salvó la vida a los Andinistas en el Monte Fitz Roy en Villa O’higgins.
No me cabe duda de que lo dio todo —y más— por la seguridad de su tripulación en sus últimos momentos.
Lamento profundamente la instancia en que todo ocurrió.
Pero como dicen, Dios da sus mejores batallas a sus mejores guerreros.
El sentimiento que tengo es como perder a un hermano, un familiar.
Así es esto
Uno de mi tribu, uno de los míos.
Siempre recuerdo cómo me molestaba por ser de Talca…
Qué ironía, que justo estaba en Talca cuando todo esto pasó.
Gracias por la vocación.
Gracias por el ejemplo.
Gracias por los memes enviados —jajaja—
y por la buena onda, siempre sincera.
Camaradas en la vida y en la muerte.
Los aviadores nunca mueren, solo vuelan más alto.
Ahora se escuchará el rugido de la pantera en el cielo y el tableteo de las palas.
Y como dijo el gran Panzer:
“Luchaste como un león hasta el final.”
Se despide,
Jup.