Voy a hablarle a 500 mujeres (y no es por sexo)

Estoy haciendo algo en vivo y en directo.

Un experimento.

Soy heterosexual y decidí que le voy a hablar a 500 mujeres en la calle.

No para conquistarlas.

No para sexo casual.

No para validación.

Para eliminar el miedo al rechazo.

Llevo 9.

Y te digo algo: es incómodo.

He quedado en ridículo.

Me han mirado raro.

Algunas se han molestado.

He sentido vergüenza.

Pero cada día me importa menos lo que piensen de mí.

Y eso… eso es lo verdaderamente importante.

Porque cuando te deja de importar el juicio externo, algo se desbloquea.

Te vuelves libre.

Libre para emprender.

Libre para proponer.

Libre para fallar.

Libre para insistir.

Libre para vivir.

La mayoría no hace lo que quiere por miedo a quedar mal.

Y ese miedo te cuesta dinero.

Te cuesta oportunidades.

Te cuesta relaciones.

Te cuesta vida.

¿Puede que en el proceso conozca al amor de mi vida?

Puede ser.

¿Puede que no?

También.

Pero el objetivo no es ese.

El objetivo es entrenar el carácter.

Porque la valentía no aparece sola.

Se entrena.

Y sí, como dijo Maquiavelo, la fortuna favorece a los audaces.

En mi formación no te enseño a hablarle a 500 mujeres.

Pero sí te enseño todo lo que me ha permitido construir una vida de la que me siento orgulloso.

Mentalidad.

Desapego.

Carácter.

Contenido con peso.

La vida no es para espectadores.